viernes, 4 de enero de 2013

Episodio 2

Al girar esa esquina, Sergio y yo sabíamos que nuestra vida no sería la misma desde entonces.
Tres personas corrían delante de una masa de gente que gritaba, así que no hicimos otra cosa que correr junto a ellos, ya que la masa no se detenía y parecía que nos iban a matar.
-¿QUE ESTÁ PASANDO?-Pregunté yo a uno de los chicos mientras corríamos.
-¡NO LO SE, PERO ESOS TÍOS HAN MATADO A MUCHA GENTE!-Gritó el chico.
Nos desviamos hacia un callejón y nos metimos en una fábrica abandonada, quedándonos en silencio.
Sergio y yo jadeábamos. Uno de los chicos subió a una plataforma y se asomó por una ventana.
-Se alejan, pero nos están buscando.-dijo el chico.
-Joder...por cierto, yo soy Richard, y él es Sergio-Me presenté.
-Ah, encantado, Yo soy Miguel, él es Rubén y aquel que está asegurando la puerta es Jorge. Pero este no es momento de presentaciones, ¿sabes?-Dijo Miguel.
Sergio y yo dejamos nuestras mochilas en el suelo, y acompañamos a los tres chicos a la terraza. Ellos abrieron un trastero que había allí y Sergio y yo vimos la calle con gente muerta y personas comiendo de los cadáveres.
-S-son...-Tartamudeé yo.
-Zombies, si. Por eso necesitareis esto.-Dijo Jorge dándonos unas hachas y cizallas.
-Las hachas llevadlas en la mano, no se sabe cuando podéis necesitarlas.- Dijo Rubén.
Subimos al 2º piso de la fábrica, allí estaba todo vacío.
-Bien, chicos, a partir de ahora, tenéis que obedecernos a nosotros, hasta que sepáis lo que hacéis.-dijo Miguel.
-¿Como que hasta que sepamos lo que hacemos?-Preguntó Sergio.
-Si, ¿acaso sabéis como mueren?-Preguntó Rubén.
-No...-Dijo Sergio.
-Chicos, atentos a esto, hay una Armería justo a la vuelta de esta esquina. Quizás parezca una locura, pero tenemos que ir a coger armas como sea.-Dijo Jorge.
-¿Cuanta distancia hay?-Preguntó Rubén.
-Unos 50 metros, ¿por?-Preguntó Jorge.
-Richard, ¿porque no vas tu?-Dijo Rubén.
-¿Porqué yo?-Pregunté.
-Para ponerte a prueba, esto va a ser rutina en unos días, ¿sabes?-Afirmó Rubén.
Asentí con la cabeza y Sergio se quedó alucinando.
-¡¿QUE?! ¿no irás a hacerlo no?- Preguntó Sergio.
-Sergio, solo quieren saber si somos de confianza, seguramente a ti te manden a por comida o algo, ¿me equivoco?-Dije mirando a Rubén y los dos chicos.
Rubén se acercó y me abrió la puerta.
-Suerte-Dijo Rubén.
Fui sigiloso hacia el principio de la calle, hacha en mano. Continué hacia la esquina y miré si había alguien.
Al no ver a nadie, continué andando y un Zombie de esos salió de una casa, me miró y vino corriendo.
No pensé, solo moví mi mano, su cabeza salió volando y aterrizó a mi lado.
Entré en la Armería rompiendo los cristales.
-¿H-Hay alguien?
No contestó nadie, así que saqué mi mochila y la llené de pistolas, cargadores y munición. Después saqué la mochila que me prestó Rubén y metí subfusiles y escopetas, munición y Machetes.
Salí de la tienda y sin pensarlo dos veces, corrí como nunca lo había hecho en mi vida y entré en la fábrica,
cerré la puerta, la aseguré y Rubén, Miguel, Jorge y Sergio me miraban alucinados, solté las armas y me senté en la escalera.
-Has tardado solo 7 minutos, ¿has cogido algo? Seguro que no has cogido una mierda, ni has entrado.-Replicó Rubén.
Me levanté rápido y abrí mi mochila, 15 pistolas salieron de ella junto a unas cajas de balas y cargadores, cogí la otra mochila, la vacié, y mire con desprecio a Rubén.
-Ah, ¿no? ¿quieres ir tú a ver que mas hay? ¡Mira esto!-Le dije enseñando mi hacha.- He tenido que decapitar a uno de esos monstruos para que tu tengas una pistola, imbécil.-Dije mirando a Rubén.
-L-lo siento...como tardaste tan poco...-Dijo Rubén echándose atrás.
-Bueno, calma, será mejor comer algo, tengo unas chucherías, un bocadillo grande y una botella de agua de 2 litros.-Dijo Miguel.
-Toma, Richard, te lo mereces-Dijo Jorge ofreciéndome un poco de agua y un trozo de bocadillo.
-No...gracias, no me apetece...-Dije desanimado.
-Mira, no hagas caso a Rubén, es muy impulsivo y maleducado. ¿vale? si quieres comer o algo, dímelo, te guardo este trozo de bocadillo. Y anímate, eres mucho mas valiente que él.-Dijo Jorge sonriente.
Forcé una sonrisa y me quedé pensando hasta la noche.
Me fui a dormir pronto.
(Continuará...)

No hay comentarios:

Publicar un comentario