jueves, 31 de enero de 2013

Episodio 4

Fue una noche muy calmada, apenas se escuchaban a esos zombies a través de las rotas ventanas de "mi habitación"...
Bajé a desayunar, un vaso de leche con chocolate y preparé mi arma, para cubrir a mis amigos desde el tejado, iba a empezar la operación para conseguir Electrodomésticos.
Subí al tejado junto a Sergio y Jorge, que cargaban sus Rifles y ponían sus mirillas para mayor precisión.
-Buenas chicos...¿Nerviosos?-Pregunté.
-Mucho.-dijo Sergio.
-Bueno, ya he hecho esto antes, mi padre era cazador.-Dijo Jorge.
-Espero que estén bien, y que lo consigan...necesitan ese camión de allí  ¿no?-Pregunté mientras ponía mi mirilla de precisión.
-Si, es ese de allí, lo mejor es que con el podremos ir a cualquier parte.-Dijo Jorge.
-Bueno, ¿preparados? ahí salen, al primer Zombie que aparezca, le voláis la cabeza.-Dijo Sergio.
Rubén y Miguel salieron corriendo hacia el camión, y casi llegando a el, disparé.
Ambos pararon en seco y miraron extrañados a los lados de lel camion, y en el lado del conductor yacía un zombie con un balazo en la ceja, la bala había pasado entre los cristales rotos de la furgoneta.
-Joder, que puntería...-susurró Jorge
-Solo hay que poner atención, pulso y al mínimo movimiento fuera de lo común, disparo.-Dije yo, apuntando.
Rubén se subió de conductor, y Miguel se puso detrás de "cañonero" con una ametralladora MP5.
Al desaparecer entre hordas de Zombies persecutores, descansamos las armas, ya que cuando estuvieran de camino, tocarían el Claxon para cubrirles de nuevo y abrirles la verja que nos separaba de la calle, para descargar todo lo necesario.
Mientras tanto, Jorge salió para darle al interruptor de energía de la fábrica, lo cual no tenía peligro alguno, lo hizo y subió de nuevo.
Tras unos minutos de espera, se escuchó el claxon de el camión, que apareció al fondo, junto a los disparos de Miguel. Bajé rápidamente a abrir la verja, entraron, cerré y los alejé lanzando carne cruda lejos de la verja.
-¿ Estáis bien?-pregunte.
-Si, ojo de águila...-Dijo Miguel riendo.
-Ojo de...aaah...lo dices por lo del zombie del camion...gracias-Dije sonriente.
-Vamos, hay que descargar esto.-dijo Rubén.
Abrimos las puertas de el camión y vimos toda clase de maquinas de gimnasio, electrodomésticos y enchufes para todas aquellas maquinas.
-Había que aprovecharlas, necesitaremos estar en forma a partir de ahora...-Dijo Miguel.
Metimos las maquinas y las enchufamos todas, se hizo de noche. Subí a la terraza y allí estaba Sergio.
-Oye, Richard, ¿tu crees que hay alguien, amigo nuestro de clase, o familiares ahí fuera?
-Sergio, si, lo creo, mi hermana y mi primo están bien, refugiados... Anda, toma esto, y llámalos-Le ofrezco mi móvil.
-Gracias...pero necesitaras guardar saldo...para...
-Sergio, ya no hay mundo ahí afuera, me importa una mierda el saldo, ya no se me va a gastar, además, en el supermercado había una máquina de recargas, la cogí, está en nuestro "cuarto"-Dije entre risas.
-Gracias...-Dijo Sergio sonriendo.
-Anda, te dejo solo, necesitas intimidad, me voy a dormir, y suerte...
Bajo a la habitación y me acuesto en mi colchón. Me duermo feliz escuchando a Sergio hablar con sus amigos y familiares perdidos pero a salvo.
(Continuará...)

Episodio 3

Al día siguiente, Sergio me despertó, ofreciéndome el trozo de bocadillo de la noche anterior, me levanté de mi colchón y subí a la terraza, todo estaba despejado, menos mi mente.
¿Qué era todo eso?¿Y mis amigos y familiares? No sabía nada de nada, ni de nadie, entonces recordé que tenia mi móvil en la cartera, así que bajé rápido a por el.
Por el camino me crucé con Rubén, quien aun me miraba mal por lo de la noche anterior, ya que lo llamé imbécil. Abrí mi mochila y cogí mi móvil, tenia llamadas de mucha gente, así que decidí llamar una a una a toda mi agenda.
Varias personas ni daban señal, hasta que:
-¡¿RICHARD?!! ¿ESTÁS BIEN? Oh, gracias a dios...-Era mi hermana, estaba a salvo.
-Ana, ¿donde estás?- Pregunté casi llorando de ilusión.
-Estoy en casa, estoy bien, está Manolo conmigo, no nos ha pasado nada. ¿y tú?¿como estás? -Pregunto entre lagrimas.
-Muy bien, estoy por Benetusser, me pilló en clase y estoy en una fábrica con unos amigos...Tenemos Armas y comida.-Dije ya llorando.
-¿Como que armas?-Me dijo alarmada.
-Si, pistolas, subfusiles, y munición, tenemos la Armería al lado...-Me disculpé.
-Úsalas solo cuando sean necesarias, ¿vale? y quédate a salvo, si se soluciona, ven a vernos, por favor, quiero ver a mi hermanito.- Me dijo mi hermana.
-Si...lo haré cuenta con ello-Dije llorando a moco tendido.
-Bien, ahora te tengo que colgar...te prometo que te llamaré en cuanto pueda.-Me dijo mi hermana.
Colgamos y después de calmarme, llamé a otra persona.
-Oh dios...¿Quien eres?- Me pregunto una voz.
-Primo, soy yo, Richard.-Dije aliviado.
-¡¿Richard?! Oh, menos mal...-Me dijo con voz temblorosa.
-¿Donde están tus padres?¿Están bien?-Pregunté.
-B-bueno...no...no lo sé, se fueron a trabajar ya hace 2 días...-Me dijo apenado.
-Lo siento, Pablo...te recogeré pronto...no abras la puerta, solo hasta que yo te llame al móvil, ¿entendido? A nadie a no ser que hable, si habla está "vivo".- Le advertí.
-Eso haré, por favor no tardes, me estoy quedando sin comida.-Dijo preocupado.
-Osea, ¿estamos en un puto holocausto Zombie y me dices que te quedas sin comida? Racionatela, y si te quedas sin ella, asómate a tu rellano, si no hay nada, entra a las casas de al lado, pero lleva algo contigo, un cuchillo o lo que sea, y, aunque te dé asco o miedo, si aparece un Zombie, se lo clavas en la frente, o en la cabeza, eso los mata.-Le dije.
-Está bien, no tardes mucho.-Me dijo mi primo preocupado.
-Tranquilo...-Le tranquilicé.
Colgué el teléfono, y baje con los demás, que estaban hablando.
-Hola chicos, ¿que hacéis?-dije yo, intrigado.
-Trazábamos un plan para salir a por comida, ya no nos queda nada, prácticamente...-Respondió Jorge.
-Yo iré- Me ofrecí.
-¿porqué tú?- Saltó Rubén.
-Por que, a diferencia de ti, yo tuve los cojones de conseguirte esa pistola- Le dije señalando la pistola de su cinturón.
Rubén miro a otro lado, humillado, y se sentó de nuevo.
-Si es tu elección, que así sea, Richard, pero ten cuidado.-Dijo Miguel.
-No! iré contigo! Tal vez me necesites, por si hay problemas.-Dijo Sergio.
-Lo que quieras...pero coge esto-Dije lanzándole una pistola.
-Nosotros os cubrimos desde el tejado-Dijo Jorge chocandome la mano.
Nos abren la puerta y salimos al exterior.
-Bien, Sergio, ponle el silenciador a la pistola, el ruido puede atraerles...-Dije pasándole un silenciador.
Sergio lo puso y salimos agachados y a paso ligero, mientras los demás nos cubrían desde la terraza.
Llegamos a la tienda, y empezamos a meter alimentos en ellas, cogiendo bolsas y cargándolas  llegamos a tener casi 10 bolsas de comida entre los dos.
Acto seguido, salimos corriendo hacia la fábrica, y entramos, entre disparos. Entramos en la fabrica a salvo, con toda la comida.
Jorge y Miguel bajaron sonrientes.
-Perfecto chicos... habéis estado perfectos...-dijo Jorge alucinando con la cantidad de comida que traíamos.
-Si...fenomenales...-Dijo Rubén en tono despectivo.
-Bien, vamos a guardarla, mañana conseguiremos electrodomésticos, y demás cosas que necesitemos, pero descansemos un poco, y esta vez, Jorge, Richard y Sergio nos cubrirán desde del tejado, no queremos poneros más en peligro, chicos-Nos dijo Miguel dándonos un golpe amistoso en el hombro a los dos.
Llegada la noche, cenamos unos bocadillos de jamón y nos dormimos pronto.
(Continuará...)

viernes, 4 de enero de 2013

Episodio 2

Al girar esa esquina, Sergio y yo sabíamos que nuestra vida no sería la misma desde entonces.
Tres personas corrían delante de una masa de gente que gritaba, así que no hicimos otra cosa que correr junto a ellos, ya que la masa no se detenía y parecía que nos iban a matar.
-¿QUE ESTÁ PASANDO?-Pregunté yo a uno de los chicos mientras corríamos.
-¡NO LO SE, PERO ESOS TÍOS HAN MATADO A MUCHA GENTE!-Gritó el chico.
Nos desviamos hacia un callejón y nos metimos en una fábrica abandonada, quedándonos en silencio.
Sergio y yo jadeábamos. Uno de los chicos subió a una plataforma y se asomó por una ventana.
-Se alejan, pero nos están buscando.-dijo el chico.
-Joder...por cierto, yo soy Richard, y él es Sergio-Me presenté.
-Ah, encantado, Yo soy Miguel, él es Rubén y aquel que está asegurando la puerta es Jorge. Pero este no es momento de presentaciones, ¿sabes?-Dijo Miguel.
Sergio y yo dejamos nuestras mochilas en el suelo, y acompañamos a los tres chicos a la terraza. Ellos abrieron un trastero que había allí y Sergio y yo vimos la calle con gente muerta y personas comiendo de los cadáveres.
-S-son...-Tartamudeé yo.
-Zombies, si. Por eso necesitareis esto.-Dijo Jorge dándonos unas hachas y cizallas.
-Las hachas llevadlas en la mano, no se sabe cuando podéis necesitarlas.- Dijo Rubén.
Subimos al 2º piso de la fábrica, allí estaba todo vacío.
-Bien, chicos, a partir de ahora, tenéis que obedecernos a nosotros, hasta que sepáis lo que hacéis.-dijo Miguel.
-¿Como que hasta que sepamos lo que hacemos?-Preguntó Sergio.
-Si, ¿acaso sabéis como mueren?-Preguntó Rubén.
-No...-Dijo Sergio.
-Chicos, atentos a esto, hay una Armería justo a la vuelta de esta esquina. Quizás parezca una locura, pero tenemos que ir a coger armas como sea.-Dijo Jorge.
-¿Cuanta distancia hay?-Preguntó Rubén.
-Unos 50 metros, ¿por?-Preguntó Jorge.
-Richard, ¿porque no vas tu?-Dijo Rubén.
-¿Porqué yo?-Pregunté.
-Para ponerte a prueba, esto va a ser rutina en unos días, ¿sabes?-Afirmó Rubén.
Asentí con la cabeza y Sergio se quedó alucinando.
-¡¿QUE?! ¿no irás a hacerlo no?- Preguntó Sergio.
-Sergio, solo quieren saber si somos de confianza, seguramente a ti te manden a por comida o algo, ¿me equivoco?-Dije mirando a Rubén y los dos chicos.
Rubén se acercó y me abrió la puerta.
-Suerte-Dijo Rubén.
Fui sigiloso hacia el principio de la calle, hacha en mano. Continué hacia la esquina y miré si había alguien.
Al no ver a nadie, continué andando y un Zombie de esos salió de una casa, me miró y vino corriendo.
No pensé, solo moví mi mano, su cabeza salió volando y aterrizó a mi lado.
Entré en la Armería rompiendo los cristales.
-¿H-Hay alguien?
No contestó nadie, así que saqué mi mochila y la llené de pistolas, cargadores y munición. Después saqué la mochila que me prestó Rubén y metí subfusiles y escopetas, munición y Machetes.
Salí de la tienda y sin pensarlo dos veces, corrí como nunca lo había hecho en mi vida y entré en la fábrica,
cerré la puerta, la aseguré y Rubén, Miguel, Jorge y Sergio me miraban alucinados, solté las armas y me senté en la escalera.
-Has tardado solo 7 minutos, ¿has cogido algo? Seguro que no has cogido una mierda, ni has entrado.-Replicó Rubén.
Me levanté rápido y abrí mi mochila, 15 pistolas salieron de ella junto a unas cajas de balas y cargadores, cogí la otra mochila, la vacié, y mire con desprecio a Rubén.
-Ah, ¿no? ¿quieres ir tú a ver que mas hay? ¡Mira esto!-Le dije enseñando mi hacha.- He tenido que decapitar a uno de esos monstruos para que tu tengas una pistola, imbécil.-Dije mirando a Rubén.
-L-lo siento...como tardaste tan poco...-Dijo Rubén echándose atrás.
-Bueno, calma, será mejor comer algo, tengo unas chucherías, un bocadillo grande y una botella de agua de 2 litros.-Dijo Miguel.
-Toma, Richard, te lo mereces-Dijo Jorge ofreciéndome un poco de agua y un trozo de bocadillo.
-No...gracias, no me apetece...-Dije desanimado.
-Mira, no hagas caso a Rubén, es muy impulsivo y maleducado. ¿vale? si quieres comer o algo, dímelo, te guardo este trozo de bocadillo. Y anímate, eres mucho mas valiente que él.-Dijo Jorge sonriente.
Forcé una sonrisa y me quedé pensando hasta la noche.
Me fui a dormir pronto.
(Continuará...)

Episodio 1

Lunes 13 de febrero, un día soleado y tranquilo, Salíamos Sergio y yo de clase, hacía calor.
Nos sentamos en nuestro banco del parque habitual para tomarnos el almuerzo, hablar de nuestras cosas y poner verdes a los compañeros y profesores.
- Buah, estoy cansado...y solo son las 11 de la mañana- Dijo Sergio.
-Y yo, pero bueno, aun quedan 3 horas más...y la tarde...-Dije yo desanimado.
-Oye, ¿me acompañas al kiosco? me he quedado con hambre- Dijo Sergio entre risas.
Yo accedí y fuimos dentro, y Sergio compró sus amados kikos y yo me compré una Lata de Monster, al cual soy aficionado.
Mientras volvíamos a clase, yo me deleitaba de mi Monster, adorando a la lata, y Sergio comía sus kikos riendose de las cosas bonitas que le decía a la lata.
-Hey, Richard, ¿nos saltamos Informática, Valenciano y Castellano?- Preguntó Sergio tranquilamente.
-Pfff, vale, total, ya las tengo suspendidas...menos Informática. ¿por que saltarnos Informática?-dije yo extrañado.
-Vamos, no pasa nada, por un día...-Suplicó Sergio.
-Y seguro que explican algo importante. Ya lo veras, seguro que hoy empiezan con el HTML.-Me quejé yo.
-Pero tu sabes hacerlo ya, ¿no?-Preguntó Sergio.
-También es verdad, anda, vamos al Parque.-Dije yo riéndome,
 Después de unas risas, llegamos al parque, y nos sentamos en los columpios. Todo estaba muy silencioso, sin coches, ni los típicos ancianos haciendo ejercicio en el parque de mayores.
-Sergio, no me gusta nada el silencio...-dije estando alerta.
-Ni a mi...mejor vayamos a clase.-Dijo Sergio también alertado.
Salimos del Parque y giramos la esquina para ir al colegio. Lo que vimos fue Apocaliptico.
(Continuará...)