lunes, 4 de febrero de 2013

Episodio 7

Arrancó el camión que empezó a alejarnos a todos de nuestro "hogar", giramos unas calles, varios zombies no seguían corriendo, hasta que nuestros disparos los hacían morir, caían desplomados con cada tiro en la cabeza. Tras varios minutos, nos quedamos solos, en una carretera llena de coches vacíos, nos paramos.
-Vale, Richard, Jorge, Sergio, bajaos y moved coches, por favor.-Ordenó Miguel.
-Vale, allá vamos-Dijo Jorge bajando del camión.
Bajamos del camión y cada uno fue hacia un coche, a mi no me daba confianza el que todo fuera tan silencioso, así que fui con mi Ametralladora Mp5 cargada.
Subí a un coche, como era de esperar, y casi rozaba lo lógico, tenía las llaves puestas, así que arranqué y moví el coche hacia un lado. Sergio hizo lo mismo y Jorge tuvo que hacerle un puente, pero lo consiguió.
-Bien, movámonos, no me gusta este silencio...-Dije yo seriamente.
De repente, se escuchó un ruido, ya subidos en el camión, apunté con mi Ametralladora Mp5 y miré alrededor, no había nada, pero es ruido volvió, era como un pulso, muy fuerte, algo que, sinceramente, no esperaba que me asustara como lo hizo.
Nos quedamos expectantes y Miguel le dijo a Rubén que preparara el acelerador para salir por ruedas, que eso no era normal.
Algo no iba bien, se escuchaba un sonido demasiado raro, eso no eran zombies, era algo más...
-Chicos, vámonos de una puta vez, eso no suena nada bien.- Dije yo alerta, por si salia el causante.
-No, espera un poco, debemos saber a qué nos enfrentamos-dijo Sergio.
-Sergio, coincido con Richard, no me gusta ese sonido.-Advirtió Jorge.
Lo siguiente que pasó es que vimos como, literalmente, un coche aterrizó a nuestro lado en llamas, y al fondo de la autopista, detrás de nosotros, una sombra excesivamente enorme como para se un zombie, apareció.
-Vale, Rubén, písale YAAA!-Grito Sergio.
Dejé mi Mp5 y cogí una M60, una de las armas más potentes de las que disponíamos.
-En vez de llorar, disparadle.-Dije yo muy serio.
Era algo enorme, tan horrible y monstruoso que no sabría describirlo.
en pocos minutos, íbamos a toda velocidad por la autopista, mientras esa cosa gigante nos perseguía.
-Mierda, mi metralleta se ha vaciado!-Dijo Jorge.
-Jorge, mira debajo del asiento de el copiloto, y pásame una-Dije yo.
Jorge, confuso, sacó una caja de debajo del asiento y la abrió, habían aproximadamente 7 granadas de mano, y alucinando, me dió una.
Quité la anilla y la lancé a esa bestia, la explosión lo retrasó y conseguimos escapar.
Por dentro sabia que esa cosa sabía donde íbamos, y que nos seguiría, pero me callé y seguimos adelante, pero al llegar a donde estaban los amigos de Sergio, vimos el horror.
La ciudad estaba destruida, completamente en llamas, miré a Sergio, pero se debió dar cuenta de que no podríamos salvar a nadie, entrar ahí sería una pérdida de tiempo, y todos lo sabíamos.
Antes de volver al camión, vimos a esa cosa de nuevo, era imposible huir de ese sitio, ya que nos cortó el paso, si intentábamos algo, uno de sus "pies" nos aplastaría como hormiguitas en un patio de jardín de infancia.
Rápidamente, subimos al camión, sacamos las armas, granadas y demás, y nos escondimos.
-Vale, estamos jodidos- dije yo-No hay escapatoria, o luchamos, o morimos, así de claro.
-Richard, ¿y tu primo?- Dijo Miguel.
Eso desató mi terror, así que salí del escondite y lo busqué gritando su nombre.
-¿PABLO?¡PABLO! ¿DONDE ESTÁS?-Grité yo desesperado.
Avancé un poco más, tratando de no llamar la atención de esa bestia, pero no pude.
Vi como una manada de zombies devoraban a mi primo, eso hizo que se mostrara mi verdadero yo, cogí una tubería oxidada y con una furia incontrolable, les rompí la cabeza a algunos, y ensarté a otros.
Por lo que sé, hice un ruido tremendo, grité y destrocé, porque el monstruo me miró a los ojos, pero yo estaba cegado de rabia, en ese estado soy algo infame, diabólico, sediento de sangre, incontrolable...
eché a correr encarándome a la bestia, y la bestia hizo lo mismo.
Antes de encontrarnos, salte a un coche, y desde este, me enganché a la pierna del monstruo, y la escalé hasta los hombros, mi furia estaba en su auge, iba a matar a esa cosa, de forma que fuera estremecedora.
Subí a su cabeza, me puse en su coronilla y con un cuchillo de la armería, hice un corte en lo más alto de su cabeza, quité las anillas de las 6 granadas que quedaban lo más rápido que pude, y me lancé con el cuchillo, cortando desde el pecho, salté a una pierna y aterrice bajo una lluvia de trozos de carne, vísceras y sangre.
(Continuará...)


No hay comentarios:

Publicar un comentario