-Chicos...está fuera de control, lleva un cuchillo y acaba de coger varios cristales, no sé qué trama, pero si coge esas cosas, no es precisamente en tomar el té, así que necesitamos un plan para salvarle el culo si es rodeado-Dijo Sergio.
-Estoy de acuerdo, pero ¿como?-Dijo Rubén.
-¿Rubén? ¿no eras tu el que odia a ese chico?-dijo Jorge.
-Si, pero no se, tiene cojones y...me impone respeto, ya ves como ha acabado esa cosa...-Dijo Rubén.
-Chicos...mirad esto...es un helicóptero, y es del ejercito, está tocado, pero creo que podré arreglarlo.-Dijo Miguel.
Mientras ellos planeaban cosas y arreglaban el helicóptero, yo iba descuartizando zombies mientras mi furia aumentaba.
Uno de ellos se me acercó y le atravesé la cabeza con el cuchillo, dirigí mi vista hacia una tienda de antigüedades.
-Espero que haya alguna...-Dije mientras le cortaba el cuello a un zombie.
Entré, rebusqué y encontré algunas.
Entre tanto, los demás consiguieron poner el helicóptero en marcha, y sobrevolaban la ciudad.
-Joder...¿tan loco está?-Dijo Miguel.
-No lo conoces bien... o lo matan, o este tío se deshace de todo el mundo.-Dijo Sergio.
-Juro por mis huevos que no me meto más con el...-Dijo Rubén mientras observaban la masacre que había realizado a mi paso por allí.
-Más te vale o te tomará la palabra y te los rebana...-Dijo Sergio.
-¿Donde está?- Dijo Jorge.
-No jodas que...Sergio, dime que no es ese...-Dijo Rubén.
-La ostia...ahora si que la va a liar...-Dijo Sergio mirando como salía de la tienda con dos Katanas.
De repente, eché a correr y a rebanar pescuezos y a aplastar cráneos.
-Vosotros... habéis matado a mi primo! -decapito a uno- y a mi hermana! -desmiembro a otro- y a mis amigos! Y A TODA MI FAMILIA! -le atravieso la sien a otro que venía de cara- AHORA MORIRÉIS, ESCORIA PÚTRIDA! JAJAJAJAJAJAJA ¡¡TODOS!! -grito mientras saco tripas y corto cabezas.
-Se ha vuelto loco...-dijo Sergio.
-Yo no bajo...-Dijo Miguel.
-Ni yo-Dijo Jorge.
-A mi me mata, me tiene ganas, lo noto-Dijo Rubén.
-No seáis cobardes, además mira el depósito, está en reserva, si esto se cae, nos violan el ojal, así que bajemos.-Dijo Sergio.
-Mierda...-dijeron los tres con miedo.
Aterrizaron y bajaron con sus armas del helicóptero.
-Mantengamos la distancia, no creo que ahora esté calmadito...-Susurró Sergio.
-Dios mio... desde aquí es más diabólico...-Susurró Rubén.
Me giré tan rápido, que los chicos se asustaron y saltaron hacia atrás los miré y continué rebanando cabezas, no era yo, mi rabia se apoderó de mi...
Me volví a girar:
-No os quedéis quietos, matad, u os mataran...
Los chicos se miraron entre ellos y se pusieron a acuchillar y disparar a esos Zombies.
Nos estaban rodeando, aguantábamos, pero las balas escaseaban y los disparos cesaban, pero no los cuchillazos y cortes de Katana.
-AAAAGH! -Gritó Rubén al ser mordido.
Miré, la sangre abundaba, acto reflejo, atravesé la cabeza del zombie mientras rebanaba estómagos y cuellos de los demás.
-NOOOO! -Dijo Jorge entre lágrimas- ¡Mierda! -gritó mientras acuchillaba las frentes de zombies.
Poco después vi como le arrancaban trozos del cuello a Jorge, como Miguel le protegía y lloraba disparando su arma que se quedó sin balas y varios Zombies se abalanzaban sobre el. Yo me dí cuenta que me mordieron varios minutos atrás y me sentía cada vez mas pesado al moverme. Sergio y yo huimos cuanto pudimos, pero ya estábamos perdidos. Aún estando rabioso, furioso y deseando matar, miré a los ojos llorosos de Sergio, que empezó a llorar y le abracé.
-Lo siento mucho, Sergio...-Balbuceé- ahora, demostremos que los hermanos nos defendemos hasta la muerte...Toma esta Katana, defiéndete...-Dije yo también a punto de llorar.
-Si, te echaré de menos, Hermano...-Dijo Sergio llorando.
Nos separamos para tener más espacio y poder librar al otro de morir.
Empecé a cortar cabezas y piernas como un loco, de vez en cuando miraba a Sergio, antes de poder verle bien, se me abalanzó un zombie, al que me dió tiempo de decapitar.
Miré a Sergio y vi que al librarse del ultimo, me miró y empezamos a correr hacia una plaza desierta, allí sonreímos y nos abrazamos de nuevo, pero no duró mucho, la plaza se empezó a llenar por todos lados, miré a Sergio y este soltó la Katana, me miro y dijo: "Corre, hermano, te doy mi tiempo..."
Acto seguido, corrió y les hizo un placaje a varios zombies, que le mordieron.
-NOOOOOO! -dije llorando.-¡¿Porqué lo has hecho?!
Los gritos de Sergio cesaron, señal de que murió...
Cogí su Katana, mis ojos se inyectaron en sangre y perdí completamente la cabeza, me metí en la masa de zombies, que poco a poco, iba disminuyendo, solo se oían mis maldiciones y gritos de rabia y las cuchillas de mis Katanas rebanando piel, junto con el sonido de trozos de carne siendo arrancados de mi cuerpo.
llegado el momento, cerré los ojos y me dejé llevar...